El discurso de apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias, en el Congreso de la Nación (el sábado 1° de marzo, a las 21, en pleno «prime time» televisivo) , transcurría de una manera normal, o por lo menos, dentro de la «normalidad» a la que nos tiene acostumbrados el presidente Javier Milei, con descalificaciones al por mayor, ante una Asamblea Legislativa con muchas ausencias, entre el principal bloque opositor de Unión por la Patria (en ambas cámaras), varios radicales no «pelucas», diputados y senadores del interior y dieciocho gobernadores, incluso algunos que acompañaran al gobierno en vitales iniciativas parlamentarias, como la Ley Bases o la reciente ley de suspensión de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias).

Hasta que Javier Milei asegurara, casi en un oxímoron incomprensible de los últimos días, que el actual gobierno no nombrará jueces y que enviará al Senado los pliegos de todas las vacantes a cubrir en la Justicia, que de acuerdo a sus propios números, hoy superan el 40 por ciento del total de los magistrados federales.

En ese momento, en una transmisión oficial acotada en las imágenes a la figura del propio presidente, de pie sobre un atril y cambio de plano mediante, a la bancada oficialista, más algunos diputados o senadores del PRO, Javier Milei interrumpe su alocución para dirigirse a Facundo Manes, el neurocientista, diputado del Radicalismo, a quien le reprocha con la sorna inadecuada de un recinto devaluado como nunca en la historia argentina, que Manes sabrá mucho de «cerebro», pero muy poco de teoría política (dicho esto, por un Milei que se jacta de ser un «outsider» de la política y repulsa todo cuánto venga de los partidos tradicionales y en este caso, ensayando una respuesta improvisada y poco meditada, lo hizo al mejor estilo «casta»).

El asesor presidencial, Santiago Caputo arremetió contra el diputado Facundo Manes, primero en el recinto de la Cámara Baja.

 

En este punto, resulta interesante definir a un «outsider, como «alguien identificado en la periferia de las normas sociales, alguien que vive aparte de la sociedad común o alguien que observa un grupo desde fuera».

Es decir que, un «outsider» es alguien que se considera fuera de los alcances convencionales de las «normas sociales», que nos rigen a todos en una comunidad organizada y quizá de allí provenga su «impunidad dialéctica», y que además se halla fuera de ese mismo grupo, regido por dicho conjunto de normas sociales, lo que llevaría a hacernos suponer que ese «afuera», bien podría significar el mirarnos a todos desde «arriba», desde algún monopolio subjetivo de la «virtud» (humana, política o intelectual, respecto de las «ratas» y los «mandriles» sociales).

Facundo Manes, en el momento en que mostró un ejemplar de la Constitución Nacional, que enojó a Javier Milei y desencajó a Santiago Caputo, de pie en un palco.

 

De regreso al instante de la discordia, en el discurso presidencial, luego nos enteraríamos que, ante la afirmación del no nombramiento de jueces, expresado por el presidente sin siquiera sonrojarse, Facundo Manes le mostró un ejemplar de la Constitución de la Nación Argentina, algo que no sólo sacó de eje discursivo a Javier Milei, sino que en los palcos enfureció a su asesor «estrella», Santiago Caputo, el mismo que sin pergamino conocido alguno, y junto a la hermana del presidente (con idéntica ausencia de antecedentes), hoy detentan el poder absoluto del gobierno, conformando el autodenominado «círculo de hierro» con el propio Javier Gerardo Milei.

Será por temor a lo «desconocido» (Constitución Nacional y Santiago Caputo no conjugan bien en la misma frase), el incidente de referencia no quedó allí y el asesor «fantasma» del presidente, bajó raudamente un par de pisos para encontrarse cara a cara con Manes, a quien le habría dicho que «ahora me vas a conocer» y en una alusión directa a su influencia en el seno del poder (recordemos que, a su cargo, tiene a la inteligencia del Estado y a través de su tío segundo, Luis «Toto», ministro de economía, al ente recaudador de impuestos): «te voy a tirar todo el Estado encima».

Santiago Caputo y su séquito de trolls, increparon a Facundo Manes, a la salida de la Asamblea Legislativa.

 

Este verdadero escándalo, entre cientos de asistentes al acto, aunque no cámaras de medios (inhabilitadas de tomar imágenes, al igual que los reporteros gráficos, por primera vez en 143 años de historia), pero secundado por el grupo de trolls que, al igual que el presidente, deploran el Estado pero viven (literalmente) de él y con «la nuestra».

El mismo Santiago Caputo, ahora devenido en «culata» (devaluada) presidencial, que en medio del affaire local e internacional de los «cripto-garcas», difundidos por el presidente de la Nación desde su cuenta de X, interrumpió con la grosería que le da la estupidez y le confirma la impunidad, la entrevista grabada que ofreciera Milei, semanas atrás, para intentar aclarar lo insólito e incalificable de su participación en la estafa «$Libra», exponiendo al ridículo al presidente, al descrédito al periodista que lo estaba entrevistando y en definitiva, propinándole un «tiro en los pies» al gobierno que «defiende» en Casa Rosada y desde sus múltiples cuentas truchas en la ex Twitter.

Otro papelón del asesor «estrella», cuando interrumpió la grabación de una entrevista al presidente, luego del escándalo cripto y su difusión desde la cuenta personal de Milei en la red social X (ex Twitter).

 

Más allá de las ironías, lo que sucedió no tiene precedentes y reviste una gravedad institucional mayúscula, teniendo en cuenta que uno de los tres «alfiles» que definen la política de nuestro azorado país, desde su cargo de «compadrito» barato con rango de asesor presidencial, amenazó, agredió e intimidó públicamente con total desparpajo e impunidad, a un diputado de la Nación, que a diferencia de él, le guste o no a Caputo, sí fue elegido por la gente, y lo que es aún más grave, haciendo alarde de su influencia con los resortes de poder más oscuros (como los «espías» y sus «carpetazos») y sensibles como la ex AFIP (ahora ARCA, Agencia de Recaudación y Control Aduanero) que aglutina la información patrimonial y financiera de los ciudadanos, con su poder de policía tributaria.

Denuncia policial mediante por violencia y amenazas (en la comisaría interna del Congreso), seguramente el gobierno y el mismo Javier Milei, saldrán en las redes (el verdadero «oráculo» de la gestión libertaria) a minimizar y hasta justificar a su asesor «estrella(do)», que de José López Rega a Marcos Peña, pasando por Alberto Flamarique, Enrique Nosiglia, José Luis Manzano o Carlos Zannini, ya sabemos perfectamente cómo terminan estos personajes con demasiado poder circunstancial y nulos escrúpulos, que tanto mal le hicieron y hacen a sus propios «mentores» y gobiernos, pero fundamentalmente a la República.

Eso sí, salvando las diferencias abismales entre operadores políticos nefastos, pero notables estrategas, brillantes para llevar a cabo sus intereses personales, patrimoniales y partidarios, en comparación con un «outsider» de baja estofa como «Caputito», el «Rasputín» del subdesarrollo libertario.

Santiago Caputo, el «Rasputín» del subdesarrollo libertario.

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