Dos bebas que nacieron hace cuarenta años en el Hospital Italiano de Buenos Aires fueron intercambiados, y a partir de un test de ADN se dieron cuenta que habían sido cambiadas de familia.
Una creció y vive en Morón; la otra, en Miami. Cuarenta años después conocieron a sus familias biológicas.
Paula y Gabriela nacieron el 22 de marzo de 1986 en el Hospital Italiano, con apenas trece minutos de diferencia. Las bebas fueron cambiadas al nacer dentro de la clínica y fueron criadas por padres que creían que eran sus hijas biológicas.
«Es un daño enorme lo que han vivido. La responsabilidad es total del Hospital Italiano. Si nosotros no nos hubiéramos presentado como querellantes, y gracias al rápido accionar del juzgado, esto no se podría haber descubierto», expresó Ignacio Leguizamón Peña, abogado de las familias.

El descubrimiento se dio casualmente: en 2024 Paula en Estados Unidos decidió realizarse un test de ancestralidad (análisis genético que busca estimar de qué regiones del mundo provienen los antepasados de una persona a partir de su ADN).
El resultado arrojó que ella no tenía compatibilidad genética ni con su padre, ni con su madre. Pensó que había un error y repitió el procedimiento. Pero el resultado fue idéntico. Ante esta situación decidió hacerse un estudio de ADN.
La tercera prueba la realizó en Abril de 2025 y se confirmó la certeza. Paula era hija de otros padres biológicos.
La familia contrató a Leguizamón Peña para que investigue con el objetivo de conocer la verdad.
A partir de allí se produjeron acciones judiciales y administrativas dispuestas por la justicia porteña para desentrañar la historia.
“Entre tanta investigación de partidas de nacimiento de esos días descubrí que el nacimiento anotado en el ítem 7 era el de mi clienta, pero que el 8 había sido sólo trece minutos más tarde. No era el único detalle; además, había una diferencia de sólo cien gramos entre una y otra. La beba se llamaba Gabriela”, detalló el abogado.
En la investigación Leguizamón Peña dio con un teléfono y la dirección de la familia de Gabriela. Fue así que «me presenté en su casa, me recibió la mamá de Gabriela, le expliqué la situación que, quizás, ellos no eran sus padres y que la única manera de saberlo era que Gabriela se hiciera un ADN», detalló.
Horas después la mamá de Gabriela dio el ok: “Cuando la señora me llamó lo primero que les recomendé era no contarle nada a su hija. Me pareció innecesario involucrarla en algo que no teníamos certeza científica de que era así. No necesitábamos su muestra genética. Con la de su madre alcanzaba. Trajimos las muestras de Estados Unidos y a principios de abril del 2025 hicimos el ADN. Los resultados iban a estar para el 23 de abril”.
Días después Gabriela llamó a Leguizamón detallándole que sabía toda la historia, que se había hecho un test con su madre que había dado negativo: «Creo que lo que usted está investigando es verdad”, le dijo.
El 23 de abril, llegó el resultado de ADN. Ese análisis reveló lo que efectivamente se sospechaba: las bebas fueron cambiadas al nacer. A partir de allí se generó un operativo para que ambas familias se conocieran.
En Junio, se produjo una reunión entre las dos familias en un shopping de la Ciudad de Buenos Aires. Fue así que Paula y Gabriela se conocieron y se encontraron, por primera vez, con sus madres biológicas.
La causa penal está calificada como supresión de identidad y otros delitos. La justicia deberá dictaminar quién fue el culpable de esto.