Morón recuperó la «memoria» y derrotó sin atenuantes al hasta ayer líder, Colón de Santa Fe, a quien «borró» literalmente de la cancha, a partir de una actuación colectiva sobresaliente y muchos puntos altos en el rendimiento individual, para arrebatarle el liderazgo al «Sabalero» en la cima de la zona «A» de la Primera Nacional.
Así como hace una semana, el Gallo mostraría su peor versión en lo que va del campeonato, jugando su peor partido en la temporada y cayendo sin excusas por 2 a 1, en Los Polvorines, este último sábado en el Nuevo Francisco Urbano, el equipo de Walter Otta disputaría su mejor cotejo del certamen, recuperando y potenciando muchos de los argumentos futbolísticos que lo tuvieran al tope de la tabla zonal, hasta la jornada pasada, con un 2 a 0 merecido y justificado, frente a un candidato natural como Colón de Santa Fe, al que le terminaría haciendo «precio» en el resultado final, porque bien podría haber convertido un par de goles más, frente a un «Sabalero» que jamás pudo hacer pie en el Oeste, por exclusivo mérito de un Morón inteligente, equilibrado, concentrado y contundente.

Con goles de Franco Fagúndez y Ezequiel Bulacio, el Gallo «borró» de la cancha al «Sabalero» y volvió a instalarse en la punta de su zona.
📸: Deportivo Morón.
Con varios cambios, alguno obligado por suspensión (como el caso de Tomás Ramírez, sancionado con dos fechas por su expulsión ante San Miguel) reemplazado por la vuelta del capitán, Mariano Bíttolo y otros por razones tácticas, tal los ingresos de Leonel Cardozo (recuperado de su lesión frente a Almagro) por Elías Contreras, en el lateral derecho, de Maximiliano González en lugar de Mauro Burruchaga, en el círculo central y el regreso desde el inicio de otro reestablecido, Gonzalo Berterame, en sustitución de Ezequiel Bulacio, Morón encontraría marca en la banda diestra, mayor equilibrio en el medio y el desequilibrio y desborde que aporta Berterame, una de la figuras centrales dentro de un Morón con todos puntos altos, tanto entre los once iniciales como en los relevos.
Apenas iniciado el cotejo con el «Sabalero», el Gallo demostraría haber recuperado la intensidad, la presión alta y el juego asociado perdidos en algunos de sus encuentros anteriores, generándole sobresaltos a la última línea visitante, a los pocos minutos, con Berterame visiblemente recuperado y Franco Fagúndez vertical y «picante», más el aporte ofensivo de Joaquín Livera, más parecido al de sus mejores tardes y un circuito de juego que esta vez sí mostraría su fluidez habitual, con Bíttolo y Juan Manuel Olivares como sus mejores interlocutores.
Así las cosas, luego de un par de aproximaciones de peligro, a los 18 minutos de la primera parte, Gonzalo Berterame recuperaría una pelota en tres cuartos y metería una pelota en cortada fenomenal, para el ingreso entre los centrales de Fagúndez, que el uruguayo no desperdiciaría, superando en velocidad a sus marcadores y anticipándose al cierre del arquero, con un toque de calidad sobre el poste zurdo del golero santafecino.
Pese a la merecida ventaja parcial, el Gallo no abandonaría el protagonista y siempre estaría más cerca de ampliar el marcador, que su desdibujado rival, de empatar el encuentro, más allá de un remate aislado de su volante derecho, Ignacio Antonio, el mejor de la visita, máxime con la inexplicable expulsión del «7» de Colón, Matías Muñoz, por una manotazo innecesario a Santiago Kubiszyn, a los 36′ del primer tiempo.

Morón fue mucho más que Colón de Santa Fe, con la mejor actuación individual y colectiva del campeonato.
📸: Deportivo Morón.
Ya en el complemento, con los cambios de Gastón González y Ezequiel Bulacio, en lugar de Matías Bíttolo y Juan Manuel Olivares, el ex Centro Español tocaría dos pelotas desde su ingreso, la primera para «pivotear» y cederle el balón a Berterame, que abriría juego por izquierda con Fagúndez, al igual que en Los Polvorines, asistiendo con un centro a ras de piso, por el segundo palo, que el «20» del Gallo impulsaría al gol, arrojándose al piso, para tocar su segunda pelota desde que ingresara, para darle el 2 a 0 a Morón, en tan sólo 18 segundos efectivos del segundo tiempo.
Con el 2 a 0 y el hombre de más, si el Gallo había sido mucho más que su rival, once contra once, con la ventaja numérica sometería a Colón a su antojo, dilapidando una buena cantidad de ocasiones claras de gol, para marcar el tercero, en parte por la escasa precisión en la «puntada» final y en otra, por un par de buenas intervenciones de Tomás Paredes, el «1» visitante, que nada tendría que hacer ante el remate desde afuera de Gastón González, que sólo el palo le negaría el festejo, pero sí en dos tapadas providenciales, en sendos mano a mano con Santiago Kubiszyn y Bulacio.
Los ingresos posteriores de Valentino Huertas (por Berterame, amonestado y al límite de la expulsión, en un par de jugadas), de muy buen partido, con movimientos interesantes y sin pudores, como de Matías Benítez (por Fagúndez, figura del partido, con un gol y una asistencia), para buscar el desequilibrio en los últimos metros del rival y más tarde, de Mauro Burruchaga (por Kubiszyn), de mucho mejor semblante que su floja labor con San Miguel, le otorgaron la «frescura» que el equipo perdiera durante un lapso del segundo tiempo y que sin pasar grandes sofocones, le alcanzara a su rival para quitarle la pelota y generar dos acciones bien resueltas por Julio Salvá, para que el partido no se le complicara de manera innecesaria, a un Morón que controló y minimizó a su encumbrado rival desde el minuto uno y hasta pasado el 90′.

Midland por Copa Argentina, el miércoles a la noche, en cancha de Temperley y el domingo por la tarde, otra vez de local, frente a un rival directo como el Racing cordobés, asoman en el horizonte próximo de un equipo de Walter Otta que va por todo.
📸: Deportivo Morón.
Ahora será tiempo de enfrentar a Midland, por Copa Argentina, el miércoles por la noche en cancha de Temperley y el próximo domingo, buscar otros tres puntos fundamentales, también de local, ante otro rival directo en la lucha por el liderazgo de la zona: el Racing cordobés.
El Gallo recuperó la memoria, «borró» a Colón y recuperó la punta.
Pero lo más importante, se reencontró con su mejor versión y rendimiento, en particular en defensa, donde se mostró sólido, concentrado y sin fisuras, sin dudas, una auténtica cuenta pendiente para el equipo.
A seguir por este camino.