Morón jugó un muy buen partido en Mendoza, en especial, en la segunda etapa y se trajo un punto valioso, ante un Godoy Cruz de irregular campaña, pero candidato natural al ascenso, por su plantel y su pasado más que reciente en la Liga Profesional.
Por si fuera poco, debió levantar una desventaja parcial en dos oportunidades y pese a las ventajas que le otorgó al «Tomba», en particular durante el primer tiempo, por los errores defensivos que viene evidenciando y le cuesta solucionar, aún así pudo acceder al 2 a 2 final y hasta traerse los tres puntos para el Oeste, consolidando su «pilcha» bien ganada de líder y su condición de equipo que sabe a qué juega, que busca siempre y que del medio en adelante, sabe con la pelota y es capaz de desnivelar en cualquier momento.
Con el cambio obligado de Gerónimo Ulibarri como lateral derecho (corriéndose Leonel Cardozo a la zaga), en lugar de Braian Salvareschi, ausente por un cláusula en el préstamo que le impedía enfrentar al conjunto dueño de su pase, sumada a la modificación táctica del reingreso desde el inicio de Mauro Burruchaga por Maximiliano González, respecto del once titular que hace una semana derrotara en el Oeste a Racing de Córdoba, Morón sufrió más que de costumbre por la banda diestra y los centros cruzados, de un «Tomba» con puntas altos y de reconocida preeminencia en el juego aéreo, como Axel Rodríguez y Martín Pino.

Morón jugó un muy buen partido con Godoy Cruz y se trajo un punto valioso de Mendoza.
📸: Deportivo Morón.
Y así llegaría la apertura del marcador para el local, con apenas diez minutos de juego, luego de un centro largo desde la derecha del ataque de Godoy Cruz, buscando el segundo palo de Julio Salvá, sector por donde aparecería demasiado solo y libre, Martín Pino, a espaldas de Cardozo y Ulibarri, para meter el «pase gol» de cabeza, que capitalizaría Alex Rodríguez, impulsando el balón en la línea y junto al poste izquierdo.
Una vez más en desventaja, en el «amanecer» del encuentro y por la misma vía que le ha costado al Gallo la mayoría de sus goles en contra, el equipo de Walter Otta tardaría unos minutos en reaccionar, hasta que lo hiciera, a partir del manejo criterioso de Juan Manuel Olivares, bien secundado por Santiago Kubiszyn y Burruchaga, para empezar a «desnudar» la flaquezas defensivas que también exhibía el local, con buenas «sociedades» por el lateral izquierdo, con desbordes de Joaquín Livera y la peligrosidad latente de un Franco Fagúndez, que está «picante» y «afilado» para el arco.
Y de esta manera Morón llegaría al primer empate, apenas luego de un par de minutos de manejarle la pelota y buscar con decisión el área rival, hasta que a Olivares le cometieran un penal similar al de San Telmo, pero cuya continuidad terminaría en gol, con una gran definición de Kubiszyn, aunque el árbitro no convalidara el tanto, de manera inexplicable, pero sí sancionar el remate desde los «doce pasos».
De no haber sido gol, seguramente la decisión del debutante con Morón, Maximiliano Manduca, hubiese generado un escándalo mayúsculo, entre los jugadores y el banco visitante, aunque por fortuna, Fagúndez cambiaría el penal por gol, con una gran definición sobre poste izquierdo, bien arriba, con precisión y calidad para el 1 a 1 parcial, a los 37 minutos.
Sin embargo, en un regreso a la titularidad para el olvido, apenas dos minutos más tarde, Gerónimo Ulibarri parecería dar un pase atrás, ante la presión local y luego optaría por intentar enganchar y salir jugando, perdiendo el balón en los botines de un rival, que aprovecharía el «regalo» para enviar un centro rasante y cruzado al área, que tampoco podría ser desviado en su trayectoria por Leonel Cardozo y ante el embate de Martín Pino, ni Franco Vázquez (pese a ello, de lo mejor de la defensa, en la tarde de Mendoza), ni Joaquín Livera llegarían a tiempo para cerrar al «9» rival, que al igual que Alex Rodríguez en el 1 a 0, también le ganaría en el intento de cobertura a Julio Salvá, una vez más, casi debajo del arco. 2 a 1 del «Tomba», a los 39 minutos del primer tiempo.
Y hasta pudo Godoy Cruz irse al descanso por dos goles de ventaja, algo que poco y nada hubiese tenido que ver con el desarrollo del partido, cuando de otro balón perdido por Ulibarri, sólo el cruce providencial y jugándose la «ropa» de Franco Vázquez, para arrojarse al piso y enviar la pelota al tiro de esquina, pudo evitar que Juan Segundo Morán, el lateral zurdo local, pudiese optar entre probar directamente al arco, ante el «achique» desesperado de Salvá o mandar el centro apenas atrás, una vez más, en el área chica, para que Martín Pino y otro de sus compañeros, ambos absolutamente solos, la hubiesen seguramente empujando al fondo de la red.

El uruguayo Franco Fagúndez, en «modo intratable», fue el autor de los dos goles del Gallo en Mendoza.
📸: Deportivo Morón.
Al regreso del entretiempo y con el cambio imprescindible de Elías Contreras por Ulibarri, en su tarde fatídica, Morón en su primera aproximación seria y antes del minuto de juego del complemento, hallaría el merecido «premio» de un nuevo empate, cuando de un remate desde afuera del área, que parecía con intenciones de arco, más que de asistencia, de Juan Manuel Olivares, la pelota le quedaría dentro del área a Franco Fagúndez, que en «modo intratable», se daría vuelta y sacaría un remate rasante, no muy violento, pero sí bien esquinado y «venenoso», que pese a la estirada con la pierna de Roberto Ramírez, el «uno» de Godoy Cruz, no podría evitar que el balón se introduzca pegado a la base del poste derecho, para el 2 a 2 del Gallo.
Y en los minutos siguientes se pudo llevar los tres puntos de «arrebato», porque presionaría al «Tomba» bien cerca de su arco y jugaría durante varios minutos en terreno rival, con la más clara en los pies de Elías Contreras, cuyo remate preciso y fortísimo tenía destino de gol, de no mediar una atajada arriba y a mano cambiada, fenomenal de Ramírez.
Con el correr del segundo tiempo, Morón dejaría venir a Godoy Cruz, que sólo encontraría como recurso ofensivo, los enormes problemas de la última línea visitante, a la hora de los centro cruzados, algunos desviados y otros bien cortados por Salvá, aunque casi siempre ganados por los locales, dependiendo de la eficacia o no de los cabeceadores «tombinos».
Pero más allá de ese «peligro» en arco propio, más latente que real, el Gallo tuvo el partido controlado, no lo sufrió y hasta contó con la opción de «oro» para quedarse con el triunfo en tiempo cumplido, aunque la contra de Juan Cruz Esquivel, en su debut con la camiseta de Morón, no terminaría con la mejor elección, decidiendo la jugada individual, en lugar de habilitar por el medio a Gonzalo Berterame, que llegaba solo para definir cara a cara con el arquero.
El pitazo final de Maximiliano Manduca, de flojo arbitraje, generaría silbidos en la parcialidad local y satisfacción en la visita, por un punto importante y merecido, ante un rival directo que supo estar al frente en dos oportunidades, y revertirlo, pese a las propias ventajas que concedería el Gallito, en su última línea, en especial durante los primeros 45′.

El Gallito sostiene su posición de líder, con juego, eficacia y una madurez sostenida como equipo.
📸: Deportivo Morón.
Ahora, será tiempo de recibir a Los Andes, en un Nuevo Francisco Urbano al que han convertido en una fortaleza casi inexpugnable.
Morón mostró sus «credenciales» en Mendoza y sigue madurando partido a partido, para sostener el liderazgo, el juego y la ilusión.
Es que hay puntos que valen mucho más uno.