Un grupo de tres delincuentes ingresó a robar a una casa ubicada en la calle Posta de Pardo al 1700 de Ituzaingó.
Los delincuentes ingresaron de manera violenta utilizando un ariete para derribar dos puertas: primero la reja metálica exterior, y luego la puerta principal de la vivienda, como si se produjera un allanamiento.
Los ladrones entraron y redujeron a la madre y su hija, de 23 años. Estuvieron dentro dos minutos y medio, solicitando «los dólares» y escaparon llevándose un celular, que luego descartaron, una billetera y una consola de juegos.
Débora, la dueña de casa detalló: «Estábamos con mi hija, yo de repente escuché como un bombazo y pensé que había habido un choque, cuando de repente desde la planta alta mi hija gritó «¡Mamá nos están entrando!». Después otro golpe y estaban dentro. Subieron, nos agarraron de los pelos y empezaron a presionar para que les diéramos los dólares: «Sacá la guita que tenés», me decían mientras me pegaban en la cabeza; los tres estaban armados».
Según narraron las víctimas estaban encapuchados, todos vestían de negro, usaban guantes y tenían medias negras en su calzado.
La policía informó que afuera se encontraba un cuarto integrante, que permaneció en un auto realizando maniobras de distracción y apoyo (marcha atrás, cruce de carril y estacionamiento frente a la casa vecina y luego en la puerta).
Los investigadores destacaron la profesionalidad con la que se manejaron en el uso de herramientas de irrupción y la coordinación para ignorar inicialmente la alarma vecinal.
Los delincuentes ingresaron sabiendo que en la vivienda había gente, pese a que la propiedad contaba con cerco eléctrico, cámaras de seguridad, reja externa y puerta interna reforzada. Además permanecieron el tiempo justo pese a que se activó la alarma vecinal durante el robo.
El dueño de la vivienda tiene en la zona una empresa de colocación de piletas.

Compartir esta nota