Tras la impensada derrota en Floresta, en la última acción del juego frente a un más que modesto All Boys, Morón necesitaba imperiosamente volver al triunfo, luego de dos cotejos consecutivos sin sumar de a tres (empate de local con Los Andes y la referida caída con el «Albo», en ambos casos sin convertir goles, algo desusado para este equipo), y pudo lograrlo frente a un siempre complicado Estudiantes de Buenos Aires, que lo puso en aprietos once contra once y que aún con dos jugadores más y la diferencia mínima a su favor, le costó más de la cuenta a Morón cerrar la «chapa» del encuentro con el 2 a 0, recién en el segundo minuto agregado.

Con algunos cambios obligados, tal la aparición de Leonel Cardozo en la zaga, en lugar del suspendido Franco Vázquez, expulsado ante All Boys, el ingreso desde el inicio de Iván Vaquero como lateral zurdo por el lesionado Joaquín Livera y la vuelta como titular de Franco Toloza en reemplazo de otro «averiado», Mariano Bíttolo, el Gallo apostó a una disposición aún más ofensiva de la que viene mostrando el conjunto de Walter Otta, con Gonzalo Berterame por izquierda y del centro hacia la derecha del ataque moronense, el mencionado Toloza y el uruguayo Franco Fagúndez.

Luego de la insólita caída en Floresta, el Gallo necesitaba recuperarse imperiosamente con el siempre complicado «Pincha» de Caseros.
📸: Deportivo Morón.

 

Sin embargo, la ausencia obligada del capitán Bíttolo se notaría, resentida esa sociedad de habituales intérpretes de «buen pie», en especial por izquierda, acompañando en la creación a Juan Manuel Olivares y juntándose con criterio y verticalidad, con Berterame y el otro zurdo con recorrido largo y centros «punzantes», Livera.

Sin la fluidez y el volumen de juego que suelen aportar desde ese sector del campo de juego, los medios de Estudiantes aprovecharían para imponer condiciones en el medio, cortando los circuitos futboleros habituales del Gallo y tornando más esporádicos y forzados los encuentros con los puntas, que debían retroceder para tomar contacto e incluso colaborar en la recuperación del balón.

Con escasa situaciones frente a los arcos, más allá de un buen ingreso ofensivo de Elías Contreras, cuyo remate se iría apenas desviado por el primer palo y como respuesta, un desborde peligroso por izquierda del «Pincha», cuyo centro por fortuna saldría imperfecto, hasta la media hora del primer tiempo, al Gallo le costaría mucho ensamblar los circuitos y tener precisión, para inclinar la balanza del desarrollo a su favor.

Hasta que de una muy buena acción colectiva, de esas que pedíamos renglones arriba por la izquierda del ataque de Morón, Olivares haría la pausa necesaria para la llegada de Berterame, y con una «pincelada» de talento, con sello propio, habilitaría de taco el pase a su espalda, para que Berterame encare con decisión hasta el fondo, envíe el centro justo con ventaja para los delanteros y pasado Toloza en el salto, por detrás de él apareciera Franco Fagúndez para meter un cabezazo terrible y preciso, con el poste diestro del arquero, que habría de quedarse irremediablemente parado, para el 1 a 0 del Gallo y el desahogo, a los 32′ del primer tiempo.

El uruguayo Franco Fagúndez (foto), autor del primero, el gol que destrabó un partido complicado, llegó a seis gritos en la campaña.
📸: Deportivo Morón.

 

Y unos minutos más tarde, el partido terminaría de «romperse» de la manera menos pensada, en dos acciones entre los 40′ y los 43′ de juego, Estudiantes se quedaría con dos jugadores menos, por las expulsiones del «2» Jorge Benítez y del «11», Enzo Acosta, ambas por doble amarilla y bien sancionadas, una de ellas más que evitable, la de Acosta, que primero recibió la amonestación por una falta cerca del área y segundos después, por exceso verbal y aplaudir irónicamente al árbitro, Juan Robledo Cruz, habría de ganarse la segunda amarilla y con ella la expulsión, de una manera más que irresponsable y absurda, cuando el ambiente del partido transitaba por carriles normales, sin más fricción que la habitual en la categoría ni polémicas determinantes.

Como sea, entre los 32′ y los 43′ de la primera etapa, el partido habría de definirse casi por completo en favor del Gallo, con la ventaja a su favor y la superioridad numérica de dos jugadores, faltando sólo sentenciarlo en el resultado con algún gol más, algo que precisamente se le complicaría a Morón en el complemento.

Y es que manejó y se defendió con la pelota en el segundo tiempo y también Walter Otta hizo cambios para evitar complicaciones, como reemplazar a Cardozo y Santiago Kubiszyn amonestados, con Gastón González en cancha para manejar pelota y tiempos, más Ezequiel Bulacio y Juan Cruz Esquivel acompañando la ofensiva de Fagúndez y más tarde el retorno de Thiago Lauro, por la lesión de Maximiliano González (que había ingresado en el entretiempo por Leonel Cardozo), pero pocas veces pudo llevarle peligro al arco del «Pincha», más allá de un remate desviado de Contreras, tomando el rebote de los defensores o la más clara, un remate de Fagúndez al palo zurdo de Nicolás Campisi, el «1» de Caseros.

Y si bien a Estudiantes, con dos menos, el arco de Julio Salvá le quedaba lejísimo, a los 30′ de la etapa final y por un momento, se paralizaron los corazones en el Oeste, por un ingreso del «8» Federico Sena, que bien pudo ser el empate o incluso penal para la visita, por un agarrón pequeño, pero cobrable de Maxi González en el forcejeo, que a la postre, impidiera el remate franco de cara al arco del Gallo.

El Gallo ganó y recuperó la punta de su zona. Ahora deberá viajar a Santiago del Estero y luego recibir a Almirante, en la «fortaleza» del Nuevo Francisco Urbano.
📸: Deportivo Morón.

 

Por suerte, para evitar sufrimientos innecesarios en el agregado, por algún centro cruzados de esos que sabemos le duelen a la defensa del Gallito, en una contra tardía pero efectiva, de una pelota recuperada en el área propia, Bulacio jugó con Fagúndez, que con un buen gesto técnico habilitó en «cortada» a Gastón González, dentro del área, para que el «16» de Morón definiera con la jerarquía que lo caracteriza, de «pie a pie», para evitar el «achique» del arquero y colocarla con justeza, por encima de la pierna extendida del «1» y bien cerca del palo derecho, para el 2 a 0 tranquilizador y final, frente a un siempre complicado Estudiantes, en esa auténtica «fortaleza» llamada Nuevo Francisco Urbano.

El Gallo volvió al triunfo y lo hizo, para sacarse la «mufa» de Floresta y seguir alimentando la ilusión más grande.

Ahora, a visitar Santiago del Estero. Y después recibir a Almirante.

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