Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué está un equipo, dentro de una competencia, exhibiendo buen juego, por momentos y carácter, en otros, para saber acumular méritos para el triunfo parcial, «sufrir» el desarrollo cuando fue tiempo y finalmente quedarse con tres puntos fundamentales, al quedar su rival en inferioridad numérica, ganándolo de «arrebato», en el epílogo del encuentro, para hilvanar su cuarta victoria consecutiva y sacar más ventaja en la punta, respecto de sus inmediatos perseguidores.
Con los cambios obligados de Federico Díaz en el arco, en su debut absoluto en el arco del Gallo, por el torneo regular (ya se había calzado el «buzo», pero por «Copa Argentina», en dos ocasiones), en lugar de Julio Salvá, con un cuadro febril durante la semana y de Santiago Kubiszyn por Juan Manuel Olivares, quien frente a Almirante llegó a las cinco amarillas, sumados al regreso desde el inicio de Joaquín Livera, en reemplazo de Iván Vaquero, el Gallo se presentaba ante la revelación del certamen, Ciudad de Bolívar, inesperado rival directo en la lucha por la cima de la tabla.
En un muy buen primer tiempo del equipo, pese a la lluvia, el mal tiempo, las dimensiones acotadas del campo de juego y su paulatino deterioro por el agua caída y el trajín de los protagonistas, el Gallo mereció ponerse en ventaja largamente, concretado recién a los 33 minutos, luego de otra gran habilitación de Franco Fagundez, uno de los más destacados del partido, que no sólo hace goles, sino que los sirve, asistiendo de gran manera a otro Franco, Toloza, para que el delantero visitante le «rompa» el arco a un «conocido de la casa»: Agustín Rufinetti.
Sin embargo, como también suele pasarle a este equipo, cuando se pone en ventaja por imperio de sus méritos futbolísticos y su mejor juego, una distracción evitable en la defensa lo obliga a empezar de nuevo, en este caso, diez minutos más tarde de la apertura del marcador, a los 43′, con un gol de chilena, de Maximiliano Gutiérrez, el «11» de Ciudad Bolívar, al aprovechar con su «acrobacia» un rechazo corto y defectuoso de Federico Díaz, tras una pelota parada.
En el complemento, Morón pareció acusar recibo del empate inmerecido del dueño de casa, que agrandado por el 1 a 1, en el cierre de la primera etapa, se animaría a ir por más y pondría en problemas a la visita, por primera vez en todo el pleito, sin grandes sofocones de Díaz o salvadas providenciales, pero manejando la pelota, dominando las acciones y aproximándose con peligro al arco visitante.
Hasta que una vez más, las modificaciones propuestas desde el banco, hicieran que Morón recuperase progresivamente, equilibrio y tenencia, en especial con los ingresos, primero de Tomás Ramírez y más tarde de Gastón González, ambos a la postre fundamentales para un agónico y merecido triunfo.
Para colmo, la infantil expulsión de Khalil Caraballo, el «9» de Bolívar, por una agresión absurda y sin pelota a Franco Vázquez, terminó de agregar todos los condimentos necesarios, para que Morón vaya con decisión por su suerte, en el epílogo de un partido «chivo» y a esa altura, «picado» entre algunos de los protagonistas, hasta que a los 43 minutos del segundo tiempo, un centro de Tomás Ramírez, se desviaría en un jugador local, en su derrotero al área, donde Gastón González, en posición y disposición de «nueve», se adelantaría a Ezequiel Bulacio, para sacar un derechazo inapelable, sobre palo izquierdo de Rufinetti, que jugado al remate cruzado, sobre poste opuesto, quedaría totalmente desairado, para el 2 a 1 de Morón, que resultaría definitivo y ajustado a los merecimientos de uno y otro.
Morón ganó uno de esos partidos que marcan para qué están los equipos, incluso sobreponiéndose a Brian Ferreyra, el «localista» árbitro del cotejo, para quedarse con tres puntos vitales y aumentar su ventaja, mientras mira a todos desde arriba, a una fecha del final de la primera rueda.
El domingo toca visitar Caballito, para enfrentar a otro rival directo y de los más complicados, por historia y actualidad, como Ferro, en otro prueba de carácter, en el postergado de la cuarta jornada.
Y el Gallo gana, se consolida y sigue.

El Gallo mostró fútbol y carácter, para ganar un partido «chivo», frente a una de las revelaciones del torneo y rival directo en la lucha por la cima de la tabla, como Ciudad de Bolívar.
📸: Deportivo Morón.