Tras cuatro días complicados, luego de la eliminación en Copa Argentina, a manos de Midland y el enojo de Walter Otta, por las críticas recibidas en redes sociales e incluso por mensajes directos en las mismas, Morón afrontaba un compromiso complicado, el segundo consecutivo de local, frente a Racing de Córdoba, dando una muestra de carácter necesaria y contundente para «dar vuelta la página copera» y empezar a restañar las heridas autoinfligidas (entre nosotros mismos) de las últimas horas, al revertir un resultado adverso, ante un rival directo en la zona, confirmando una vez más sus «credenciales» de líder y de equipo que, con «luces y sombras» (como todos los demás de la categoría), aspira a protagonizar la pelea de fondo en el torneo regular.
Repitiendo el once de inicio, respecto del triunfo del pasado sábado, frente a Colón en el mismo Nuevo Francisco Urbano, el Gallo necesitaba de una victoria para asegurar la cima de la tabla, por lo menos por una semana más, pero fundamentalmente, cambiar la imagen y el clima de desencuentro sin sentido, que provocara la eliminación en Copa Argentina.
En los minutos iniciales y fiel a su estilo, Morón intentó presionar a su rival en campo ajeno y ejercer el control de las acciones a partir de la tenencia de la pelota y las sociedades futbolísticas, algo que no pudo llevar a cabo nunca, el miércoles último en cancha de Temperley, ante un Midland que le jugó con idénticas armas tácticas, frente a un Gallo con algunos protagonistas diferentes a los que suelen desempeñarse en el campeonato.

Santiago Kubiszyn (foto) clavó un golazo para el empate parcial del Gallo, frente a Racing de Córdoba en el Nuevo Francisco Urbano.
📸: Eduardo Fabián Acuña.
Procurando aprovechar la incidencia climatológica, de un viento con ráfagas por momentos muy fuertes, más propias del Sur del país que del Oeste del conurbano, al Gallo le costó pisar el área del Racing cordobés con peligro, aunque sí lo generaría rematando desde afuera, en los pies de Mariano Bíttolo (más parecido al jugador determinante de la temporada pasada), Santiago Kubiszyn y Juan Manuel Olivares, todas bien resueltas por el buen arquero visitante, Brian Olivera, que sin embargo, nada podría hacer, más que mirar (y «rezar») ante la más clara del local, en el primer tiempo, tras un centro desde la derecha del mencionado capitán, la «peinada» de Franco Fagúndez en el medio del área y Leonel Cardozo que por centímetros no pudo empujarla al gol, en el segundo palo.
Por el contrario, en el arco de Julio Salvá, el único sofocón grande lo provocaría Santiago Rinaudo, el lateral zurdo visitante, ganando la «cuerda» por su banda izquierda y al ingresar al área, rematar desviado por sobre el travesaño.
Ya en el complemento y cuando ambos equipos recién se estaban acomodando, de un rebote afortunado, la pelota le quedaría a Ricardo Centurión, nada menos, que con su pegada prodigiosa la impulsaría de aire, lejos del alcance del arquero de Morón, sobre el poste derecho, para el 1 a 0 sorpresivo e inmerecido del Racing de Nueva Italia en el Nuevo Francisco Urbano.
Con Ezequiel Bulacio por Fagúndez, amonestado y en riesgo de otra expulsión, en el entretiempo y unos minutos más tarde, el ingreso de Facundo Báez en lugar de Maximiliano González, Morón no acusó demasiado recibo del «golpazo» imprevisto y siguió yendo al frente con sus armas y sus mejores argumentos, en este caso con el viento en contra, situación anómala que no impediría que Santiago Kubiszyn sacara un «misil teledirigido» de derecha, para superar el esfuerzo del golero cordobés y poner no sólo el 1 a 1, con un auténtico GOLAZO, sino más justicia al desarrollo de un partido que siempre tuvo como protagonista al Gallito.
Y Morón iría por más, arrinconando a Racing de Córdoba en su campo, hasta que Joaquín Livera ganara su «cuerda», enfilara con decisión dentro del área y en lugar de rematar al arco, ceder con generosidad e inteligencia hacia atrás, para que Juan Manuel Olivares, solo y perfilado, la empujara con botín derecho, junto al poste izquierdo del arco visitante, para el 2 a 1 del Gallito y un triunfo que tenía mucho más que ver con los merecimientos de uno y otro, a los 28 minutos del segundo tiempo.

Juan Manuel Olivares (foto) fue el autor del 2 a 1 definitivo, ante la «Academia» de Nueva Italia, para seguir en lo más alto de su zona.
📸: Eduardo Fabián Acuña.
Y hasta lo pudo liquidar, con una gran habilitación de Mauro Burruchaga (ingresado junto a Gastón González, por los goleadores de la tarde, para manejar y defenderse con la pelota), a Facundo Báez, pero el remate a ras de piso del «18» del Gallo se iría «besando» la base del poste izquierdo del arco cordobés.
Sin demasiados sobresaltos, en una muy buena actuación individual y colectiva del equipo, pese a la desastrosa labor arbitral de Felipe Viola, que toda la tarde mediría con distinta vara las infracciones de uno y otro lado, Morón se quedaría con un triunfo tan necesario como merecido, para seguir en la punta y reconciliarse entre tantas desavenencias innecesarias de los últimos días.

Morón se recuperó de la eliminación en Copa Argentina y mostró carácter para dar vuelta un resultado adverso, ante un rival directo.
📸: Eduardo Fabián Acuña.
El Gallo recuperó la tranquilidad perdida en la semana y mira a todos desde arriba, mientras se prepara para otra prueba de carácter, frente a Godoy Cruz en Mendoza, a quien ya enfrentara y venciera claramente en los 32avos de la Copa Argentina.
Triunfo «terapéutico».