Morón cerró una gran primera rueda, con derrota en Caballito, un reducto siempre esquivo y ante un rival directo en la lucha por la cima de tabla, aunque en esta oportunidad, el partido «pintaba» para un cero a cero inamovible, hasta que un error evitable de la defensa y la mala ubicación de Salvá, a siete minutos del final, hicieron que el Gallo se vuelva con las manos vacías, de su pleito de punta con Ferro.
En efecto, en un partido parejo y cerrado, con demasiadas previsiones por ambos lados, lo que pudo ser un buen partido entre los ahora dos líderes zonales, terminó convirtiéndose en un cotejo deslucido y con escasas emociones frente a los arcos, y las que tuvo, fueron consecuencia de errores defensivos en las áreas, más que por méritos futbolísticos.
Con los regresos de Julio Salvá y Juan Manuel Olivares, el primero superado su cuadro febril y el segundo, cumplida la fecha de suspensión en Bolívar, por Federico Díaz y Santiago Kubiszyn, respectivamente, más el cambio táctico del ingreso desde el inicio de Gastón González en lugar de Gonzalo Berterame, al Gallo le costó hacer pie en Caballito, durante casi todo el primer tiempo, sin las asociaciones a las que nos tiene acostumbrados, en especial por la franja izquierda, aunque esto no significa que haya sido superado por un Ferro con la iniciativa, la necesidad y la obligación de ganar, para trepar a la punta y ante su gente, también con dificultades para generar juego asociado y peligro en el área visitante, más allá de alguna pelota parada.
En esa primera etapa, Morón podría haber «pegado» primero, al inicio del cotejo, primero con un desborde de Joaquín Livera y el «puntazo» imperfecto de Franco Toloza, para cambiarle el palo a Fernando Monetti, pero no lo suficiente para terminar en la apertura del marcador y más tarde, una buena llegada por izquierda de Mariano Bíttolo, cuyo remate desde buena posición, se perdería ancho sobre el poste izquierdo.
Como contrapartida, Ferro ganaría el duelo del mediocampo, lo que le permitiría manejar más la pelota y recuperarla más rápido, generando un par de ocasiones en los pies de Lautaro Parisi, a la postre, el «verdugo» en Caballito y de Emanuel Dening, ante una defensa de Morón que una vez más no tendría la mejor de sus tardes.

En el postergado de la cuarta fecha, Morón perdió en el cierre con Ferro. Pese a ello, terminó la primera rueda como líder zonal (ahora acompañado del «Verde» de Caballito).
📸: Deportivo Morón.
Ya en el complemento, pasado el primer cuarto de hora, Walter Otta movería el banco, lógicamente disconforme con el rendimiento del equipo y también para evitar alguna expulsión, en un Morón cargado de amarillas durante el primer tiempo, ingresando Leonel Cardozo, Maximiliano González y Berterame en lugar de Elías Contreras, Mauro Burruchaga (ambos amonestados) y Gastón González, modificaciones que le permitiría a la visita emparejar la zona media, aunque carente del fútbol asociado que caracterizara a Morón, en muchas de las dieciocho fechas de la primera rueda y lo mantuviera en la cima de la tabla hasta el final de la misma.
Más allá de alguna complicación con algún centro o de pelota parada, y sin poder lastimar a una defensa local que tampoco ofrecía demasiadas seguridades, el partido parecía encaminarse a un irremediable cero a cero, hasta que a los 38 minutos del segundo tiempo, una centro casi por obligación desde la derecha, no podría ser anticipado por ningún defensor de Morón, pero sí por Lautaro Parisi, el «9» de Ferro, que de espaldas al arco, la «peinaría» por sobre el cuerpo de Salvá, a mitad de camino entre cortar el envío aéreo y quedarse en el arco para evitar que la pelota lo supere, para el 1 a 0 del «Verdolaga», merecido más por las intenciones que por sus concreciones.
Y hasta hubo chances de empatarlo, en tiempo cumplido, con una entrada de Franco Fagundez evitada por Monetti y un penal, en el agregado, que podría haberle «aguado la fiesta» al local, de no haber sido invalidado por off side en la jugada previa.
Con el pitazo final de Sebastián Martínez, de flojo desempeño y en su primera derrota en nueve partidos, dirigiendo al Gallo (una rareza estadística, para hasta aquí, habían sido ocho victorias de Morón en igual cantidad de partidos con el sobrino de Beligoy) y el «revoleo» de pelotas a las tribunas, al mejor estilo recital de Luis Miguel en los 90′, Morón se quedaría sin nada en su visita a Caballito, más por errores propios que aciertos ajenos.

Ahora, receso de una semana y a pensar en Defensores de Belgrano, en el Bajo Núñez, en el inicio de la segunda rueda del torneo de la Primera Nacional.
📸: Deportivo Morón.
De todos modos, nada de ello debe quitarnos el foco de la enorme primera rueda disputada por Morón, con diez victorias, cuatro empates y apenas cuatro derrotas, además de 26 goles a favor y 15 en contra, para un Gallo que pese a la caída ante Ferro, en el postergado de la cuarta fecha, termina la mitad del torneo como líder de la zona, igualado en puntos con Ferro (ambos con 34), pero con el equipo de Otta por encima, por mayor diferencia de gol.
Ahora, receso de una semana y a pensar en el inicio de la segunda parte del torneo, con una primera «escala» en el Bajo Núñez, frente al alicaído Defensores de Belgrano.
Con la ilusión intacta.