La autopsia realizada al cuerpo de Matías Leguiza, el cabo primero de la Fuerza Aérea Argentina de 26 años encontrado sin vida en la Base Aérea de Morón, determinó que la causa de muerte fue un disparo en la cabeza con orificio de entrada y salida en la sien. Aunque la principal hipótesis de los investigadores apunta a un suicidio, la Justicia ordenó una batería de medidas de prueba para reconstruir de manera precisa sus últimas horas y descartar cualquier otra hipótesis delictiva.
El hallazgo se produjo en el predio militar donde el suboficial se encontraba cumpliendo funciones de vigilancia. La causa quedó radicada en el Juzgado Federal N° 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Ernesto Rodríguez, con intervención de la Secretaría N° 5. Pese a que los primeros elementos sugieren la ausencia de terceras personas, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación.

Entre las medidas ordenadas por el magistrado figuran la realización de estudios toxicológicos, pericias para determinar la trayectoria y distancia probable del disparo, y el análisis de dermotest para detectar probables residuos de pólvora en las manos del militar. Asimismo, se dispuso la preservación de muestras químico-biológicas.
Respecto a la escena, el arma reglamentaria fue localizada junto al cuerpo, cerca de su mano derecha. Sin embargo, un dato que llamó la atención de las autoridades es que, al momento de informarse los primeros avances, la vaina servida del disparo aún no había sido hallada en el lugar.
Para complementar el cuadro probatorio, el juzgado solicitó los registros informáticos de ingreso y egreso de la base militar, la documentación sobre el control y asignación de armamento, los protocolos del servicio de guardia y el legajo de salud de Leguiza.
Según se pudo establecer en la causa, Leguiza inició su turno de guardia a las 8:30 acompañado por dos soldados voluntarias. Cerca de las 15:15, tras regresar del almuerzo, les indicó a sus compañeras que fueran a descansar mientras él asumía el control del puesto de ingreso ubicado en la intersección de Santa María de Oro y Máximo Paz, en Castelar. Una de las soldados declaró haberlo visto cerca de las 15:30 afuera de la casilla, fumando y haciendo uso de su celular.
Minutos antes de las 17:00, las soldados se despertaron ante los insistentes bocinazos de un integrante de la fuerza que intentaba egresar del predio. Al constatar que Leguiza no estaba en su puesto y que su teléfono móvil había quedado conectado al cargador, comenzaron la búsqueda. Ante el resultado negativo, notificaron a la responsable de seguridad y al jefe de turno. Durante la inspección por el predio, una suboficial halló el cuerpo en el sector de la caseta de gas, un punto parcialmente oculto a la vista desde el puesto de control.
Las cámaras de seguridad del predio se incorporaron a la pesquisa y sus registros muestran al cabo primero desplazándose en soledad y a pie hacia el sector donde finalmente se produjo el deceso.
El análisis del teléfono celular de la víctima será determinante para constatar los intercambios de mensajes o llamadas previas. Allegados al joven mencionaron que atravesaba dificultades de índole económica, un dato que la Justicia busca precisar en el expediente.